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Blog · Dr. Manuel Calao

Nefrectomía parcial: qué es y cuándo se puede “salvar” el riñón

Nefrectomía parcial: qué es y cuándo se puede “salvar” el riñón

Recibir el resultado de un estudio de imagen donde se menciona una "masa renal" o un "tumor en el riñón" genera, comprensiblemente, muchas preguntas. Una de las primeras suele ser: ¿tendrán que quitarme el riñón completo? La respuesta, en muchos casos, es que no necesariamente. Existe un procedimiento llamado nefrectomía parcial, cuyo objetivo es retirar la lesión y conservar la mayor cantidad posible de tejido renal sano.

Que se pueda o no realizar depende de varios factores propios de cada paciente. En este artículo te explicamos de forma sencilla qué es, cuándo suele considerarse, cómo se lleva a cabo y qué puede esperarse después, para que llegues a tu valoración con información clara y mejores preguntas.

Qué es la nefrectomía parcial

La nefrectomía parcial es una cirugía en la que se extirpa únicamente la parte del riñón que contiene el tumor, junto con un pequeño margen de tejido sano alrededor, y se reconstruye el riñón para que continúe funcionando. A diferencia de la nefrectomía radical, en la que se retira el riñón completo, aquí la intención es preservar el órgano.

Se conoce también como cirugía conservadora de nefronas. Las nefronas son las unidades microscópicas del riñón que filtran la sangre y producen la orina. Mientras más tejido sano se conserve, mayor es la posibilidad de mantener una buena función renal a largo plazo.

Para qué se utiliza

Se emplea principalmente en el tratamiento de tumores renales localizados, es decir, aquellos que aparentemente no se han extendido fuera del riñón. También puede considerarse en otras situaciones específicas que el urólogo evaluará de forma individual.

No toda masa renal es cáncer. Algunas lesiones son benignas, aunque en muchas ocasiones es difícil saberlo con certeza solo con estudios de imagen. Por eso la valoración especializada es tan importante antes de tomar una decisión.

Cuándo se puede conservar el riñón

No existe una regla única. La decisión se toma después de revisar los estudios y las características de cada caso. Entre los aspectos que el especialista suele analizar están:

  • El tamaño del tumor.
  • La ubicación dentro del riñón: si está en la periferia o más cerca de estructuras profundas como los vasos sanguíneos o el sistema colector.
  • La relación del tumor con vasos importantes.
  • La función del riñón que se desea operar y la del riñón contralateral.
  • La presencia de un solo riñón, de enfermedad renal previa o de condiciones como diabetes o hipertensión, que hacen especialmente valioso preservar tejido sano.
  • La salud general del paciente y sus antecedentes quirúrgicos.

En términos generales, los tumores pequeños y localizados son los que con mayor frecuencia permiten esta opción. Sin embargo, también hay casos más complejos en los que, con experiencia quirúrgica y una buena planeación, la cirugía conservadora sigue siendo posible. Y hay situaciones en las que, por seguridad oncológica, lo más prudente es la nefrectomía radical. Lo fundamental es que el objetivo principal siempre es controlar la enfermedad de manera segura.

Estudios previos a la cirugía

Antes de proponer un procedimiento, el urólogo necesita conocer bien la lesión. Normalmente se solicitan estudios de imagen como tomografía o resonancia magnética, que permiten valorar el tamaño, la ubicación y las características del tumor, así como la anatomía de los vasos del riñón.

También se realizan análisis de laboratorio para conocer la función renal y el estado general de salud. En algunos casos puede considerarse una biopsia renal, pero esta se indica de manera selectiva y no en todos los pacientes; el médico explicará si tiene sentido en tu situación.

Cómo se realiza el procedimiento

La nefrectomía parcial puede efectuarse mediante cirugía abierta o con técnicas mínimamente invasivas, como la laparoscopia. La elección depende de las características del tumor, la anatomía del paciente y la experiencia del equipo quirúrgico.

Abordaje laparoscópico

En la cirugía laparoscópica se realizan pequeñas incisiones por las que se introducen una cámara y los instrumentos. El cirujano retira la porción del riñón afectada, controla el sangrado y reconstruye el tejido. Entre las ventajas que suelen asociarse a las técnicas mínimamente invasivas están incisiones más pequeñas y, con frecuencia, una recuperación más cómoda que con la cirugía abierta. Aun así, no todos los casos son candidatos a este abordaje, y la seguridad oncológica siempre tiene prioridad sobre la vía de acceso.

Qué se busca durante la cirugía

  • Retirar por completo el tumor con margen de tejido sano.
  • Controlar el sangrado de forma adecuada.
  • Reparar el sistema colector del riñón si fuera necesario.
  • Conservar tanta función renal como sea posible.

El tejido extirpado se envía a patología, y ese análisis confirma el diagnóstico definitivo y aporta información para decidir los siguientes pasos.

Recuperación y seguimiento

La recuperación varía según el abordaje, el tamaño y la ubicación del tumor, y la condición de cada paciente. Habitualmente se requiere una estancia hospitalaria breve para vigilar el dolor, la función renal y posibles signos de sangrado. El equipo médico dará indicaciones sobre actividad física, cuidado de las heridas, hidratación y analgesia.

Algunas recomendaciones generales que suelen ser útiles:

  • Seguir al pie de la letra las indicaciones de reposo y de retorno gradual a la actividad.
  • Evitar esfuerzos o cargar peso durante el tiempo que indique tu urólogo.
  • Mantener una hidratación adecuada, salvo indicación distinta.
  • No automedicarte con antiinflamatorios sin preguntar, ya que algunos pueden afectar al riñón.
  • Acudir a todas las citas de control, con estudios de laboratorio e imagen cuando se soliciten.

Riesgos y señales para consultar

Como toda cirugía, la nefrectomía parcial tiene riesgos, entre ellos sangrado, infección o fuga de orina, además de los propios de la anestesia. Es importante hablar con tu urólogo sobre ellos de forma abierta. Después de la operación, conviene contactar al médico si presentas fiebre, dolor que aumenta en lugar de ceder, sangre abundante en la orina, disminución notable de la cantidad de orina, enrojecimiento o secreción en la herida, o malestar general que no mejora.

Preguntas que puedes llevar a tu consulta

Tomar una decisión informada también implica preguntar. Algunas dudas útiles son:

  • ¿Mi caso es candidato a conservar el riñón?
  • ¿Qué técnica quirúrgica recomienda y por qué?
  • ¿Qué alternativas existen en mi situación?
  • ¿Cómo se verá afectada mi función renal?
  • ¿Qué seguimiento necesitaré después de la cirugía?

Una decisión que se toma con información y acompañamiento

Escuchar que se tiene una lesión en el riñón puede ser abrumador, pero contar con un diagnóstico claro y un plan personalizado ayuda a recuperar la tranquilidad. La nefrectomía parcial es una opción valiosa cuando las condiciones del tumor y del paciente lo permiten, porque busca equilibrar el control de la enfermedad con la protección de la función renal.

Si te encontraron una masa renal, tienes un estudio de imagen con hallazgos que no comprendes, o deseas una segunda opinión sobre tu tratamiento, puedes agendar una valoración con el Dr. Manuel Calao en Cancún o Chihuahua. Revisará tus estudios, resolverá tus dudas y te explicará con claridad las opciones disponibles en tu caso, respetando siempre tu decisión.

¿Tienes dudas sobre tu salud urológica?

Cuéntame tu caso y te oriento personalmente. Atiendo en Cancún y Chihuahua.

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